Cada verano el ecoturismo gana más adeptos frente a la oferta turística tradicional de hotel, sol y playa. Una forma alternativa de viajar que apuesta por la sostenibilidad, la preservación y el disfrute de la naturaleza. De entre las diferentes propuestas que podemos encontrar en la península destacan con fuerza las conocidas "Vías Verdes", antiguos y abandonados trazados ferroviarios reutilizados como itinerarios ecológicos para que puedan ser recorridos por todo tipo viajeros.

Suaves pendientes que pueden recorrerse en bici, en patines, a pie o caballo y que no tienen límite de edad o capacidad física, ya que en su mayoría, son aptas también para personas con movilidad reducida, niños y ancianos. Mágicas rutas que discurren entre paisajes de gran valor natural, como parques o reservas naturales, pero también de gran valor cultural por la propia historia del entorno creado en torno a las líneas de ferrocarril.
Coordinada por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE), la iniciativa de las Vías Verdes promueve hábitos sostenibles de movilidad para luchar contra el cambio climático, de hecho nos invitan a calcular las emisiones de CO2 ahorramos a la atmósfera cuando optamos tipo de desplazamiento a través de su campaña "Vías Verdes, Cero CO2", para aumentar la sensibilización ante este problema.
El Programa Vías Verdes
Más de 1.900 km de infraestructuras ferroviarias en desuso han sido reconvertidas ya en Vías Verdes, en el marco de este programa en el que participan el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino y las empresas ADIF, RENFE y FEVE. Pero también destaca la colaboración activa de diputaciones, ayuntamientos, asociaciones y colectivos de ciudadanos sin los cuales no hubiese sido ejecutado este proyecto.
Motivada por la estupenda acogida de las greenways en EEUU, España desarrolló en 1993 esta iniciativa como un instrumento ejemplar para promover en nuestra sociedad una nueva cultura del ocio y del deporte al aire libre, y de la movilidad no motorizada. Una propuesta pionera en Europa que ha sido galardonada con diferentes premios a nivel internacional.


Para rescatar del olvido a estas antiguas líneas de tren, de gran importancia en el pasado para el tráfico de personas y mercancías, son necesarias diversas remodelaciones y obras: se reconstruyen caminos, viaductos y antiguos puentes, respetando el estilo y la tipología original, que nos permiten, entre cosas, disfrutar del paisaje natural aún a pesar de lo escarpado de su orografía. Los viejos túneles se transforman en galerías iluminadas y acondicionadas que facilitan el paso a los viajeros. Y las estaciones de tren son rehabilitadas para ofrecer diferentes servicios de restauración, alojamiento, actividades divulgativas o alquiler de bicicletas y caballos.
Qué vía elegir
Actualmente hay unas 100 Vías Verdes en servicio repartidas por toda la península, sin contar las de Portugal donde son conocidas como ecopistas. Las hay para todos los gustos en función de la longitud del trayecto, la dificultad, el estado de conservación y su valor natural o cultural. Sólo hay que elegir provincia y planificar tranquilamente el viaje antes de partir, ya sea adquiriendo una guía sobre las vías verdes o entrando directamente en la página web oficial www.viasverdes.com, donde encontraremos información actualizada sobre cada una de las rutas y todo tipo de información adicional.
Algunas de las vías más destacadas son las siguientes:
1. Vías Verdes del Aceite (I y II) (Andalucía)

Dos vías consecutivas que siguen el trazado del antiguo Tren del Aceite, que utilizaba para comercializar el producto. Sus infinitos paisajes de olivos contrastan con los quejigos y encinas del Parque Natural de la Sierra Subbética con carácter más montañoso y la Laguna del Salobral, reserva natural rica avifauna. Sin olvidar los pintorescos pueblos que encontraremos por el camino con altivos castillos y alguna que otra misteriosa cueva.
2. Vía Verde de la Senda del Oso (Asturias)

La antigua plataforma de un ferrocarril minero que circulaba a lo largo de los Valles del Oso que tiene una particular forma en"Y" al bifurcarse en dos caminos diferentes. Túneles, puentes, impresionantes desfiladeros y restos de la infraestructura industrial combinados con la singularidad rústica de los pueblos asturianos y su exuberante paisaje verde. Además, con un poco de suerte podremos admirar a las anfitrionas del lugar, dos ejemplares de osas llamadas Paca y Tola.
3. Vía Verde de la Sierra de la Demanda (Burgos)

Vestigios de un tren que nunca llegó a funcionar y que pretendía unir las minas de la Sierra de la Demanda con Burgos, convertido ahora en una de las vías verdes más bonitas de nuestra geografía. Terrenos escarpados y agrestes de pinares y hayedos junto a espesas zonas de robledales que caracterizan a la Reserva Nacional de Caza de la Sierra de la Demanda. Y donde podemos encontrar también una antigua abadía, el conjunto histórico artístico de Pineda de la Sierra y el conocido "Yacimiento de Atapuerca", declarado Patrimonio de la Humanidad.
4. Vías Verdes del Ferro i Carbó, Carrilet I y Carrilet II (Girona)

Desde el Pirineo catalán hasta la costa del mar Mediterráneo nos llevan estas tres rutas consecutivas de la provincia de Girona, que también se pueden hacer de manera independiente. Un recorrido con paisajes pirenaicos de alta montaña, la zona volcánica más importante de la península ibérica el Parque Natural de la zona Volcánica de la Garrotxa, y caminos suaves junto a los ríos Ter, Bruguent y Fluvià que nos llevarán hasta la ciudad de Girona y después hasta las impresionantes playas de la Costa Brava.
5. Vía Verde de los Ojos Negros (I y II) (Aragón-Valencia)

La vía más larga de España y una de las mejores. El Valle del río Palancia es el marco donde se desarrolla esta etapa del antiguo ferrocarril minero de Sierra Menera. Desde el altiplano de Barracas, al pie de la Sierra de Javalambre, la Vía Verde de Ojos Negro desciende hasta las ricas huertas valencianas a orillas del Mediterráneo. Por ella discurren muchas obras arquitectónicas de interés como las poblaciones de Sergorbe o Jérica.
Sólo queda planificar la vuelta a casa, ya sea en la misma bici o a través de otro tipo de transporte y a disfrutar. Sin duda una importante contribución a la recuperación del patrimonio ferroviario y al desarrollo sostenible de nuestra sociedad, positiva para salud de las personas y para la del planeta.


