Un estudio de la WWF publicado en octubre de 2010 nos alertaba sobre la poca sostenibilidad de nuestro modo de vida. El informe, de carácter anual, aseguraba que necesitaríamos 1,5 Tierras, es decir, la superficie de 1,5 planetas, para que nuestro ritmo de consumo fuera sostenible. Por otra parte, el pasado 27 de septiembre la Tierra entraba en déficit ecológico, es decir, habíamos consumido todos recursos que se generarán en todo el añoEstábamos en deuda con el planeta.
¿Cómo es posible hacer estos cálculos?
La Huella Ecológica es un indicador ambiental que pone de manifiesto el impacto que ejercemos los humanos sobre nuestro entorno, un baremo que relaciona la demanda humana de recursos existentes en los ecosistemas del planeta y la capacidad ecológica de la Tierra de regenerar estos recursos.
La metodología de cálculo la Huella Ecológica fue ideada en los noventa por el profeso de la Universidad de Toronto William Rees y su alumno Mathis Wackernagel. El cáculo se basa en la estimación de la superfície necesaria para satisfacer los consumos de campos para cultivar alimentos y fibre téxtil, de los pastos para el ganado, del mar para sustentar las capturas de pesca, de bosque para producir la madera, o la utilizada para construir sobre ella ciudades, carreteras o culaquier infraestructura. El cálculo puede hacerse de forma individual o colectiva, por persona o en ciudades, regiones o continentes, y se expresa en hectáreas globales/por cápita/añol si realizamos el cálculo para un habitante, o en hectáreas si el cálculo se refiere al conjunto de la comunidad estudiada.
Para calcular esta superficie, se contabiliza el consumo de las diferentes categorías (cultivos, pastos, mares, etc.) en unidades físicas, y después se transforman estos consumos en superficie biológica. Una vez calculados los consumos medios por habitante de cada producto, se transforman en área apropiada o se establece una primera huella ecológica para cada producto. Esto equivale a calcular la superficie necesaria para satisfacer el consumo medio por habitante de un determinado producto.
Así, a la hora de calcular la huella ecológica se tienen en cuenta distintos aspectos añadidos, como necesitamos algunos sistemas ecológicos para reabsorber productos imprescindibles para vivir, o que ocupamos espacios con infraestructuras o viviendas que, evidentemente, son necesarios. También es cierto que en el cálculo se asume que las prácticas agrícolas, ganadera y forestales son sostenibles, es decir, que la productividad del suelo no disminuye aunque, obviamente, con el tiempo, un terreno produce menos a causa de la erosión o la contaminación.
¿Cuándo estamos en un momento de déficit ecológico?
Una vez estimado el valor de la huella ecológica, se procede a calcular las superficies reales de cada tipología de terreno productivo (cultivos, pastos, bosques, mar y terreno urbanizado) disponibles en el ámbito de estudio. La suma de todos ellos es la Capacidad de Carga Local y está expresada en hectáreas por habitante. La comparación entre los valores de la Huella Ecológica y la capacidad de carga local permite conocer el nivel de autosuficiencia del ámbito de estudio.
El déficit ecológico nos indica que una región no es autosuficiente, ya que consume más recursos de los que dispone. Este hecho nos indica que la comunidad se está apropiando de superficies fuera de su territorio, o bien, que está hipotecando y haciendo uso de superficies de las futuras generaciones. En el marco de la sostenibilidad, el objetivo final de una sociedad tendría que ser el de disponer de una huella ecológica que no sobrepasara su capacidad de carga. Es decir, que el déficit ecológico sea 0.
¿Cuál es mi huella ecológica?
Existen diversas herramientas online que te permite saber cuál es tu huella ecológica, y así saber si tus hábitos de consumo son sostenibles. Haz clic en los diferentes enlaces y rellena los test. ¿Eres una persona sostenible?
http://fundacionhuellaecologica.org/index.php/herramientas/calcula-tu-huella-ecologica/
